sábado, 5 de noviembre de 2011

UPyD. Los románticos preocupados por España

A Rosa Díez, #R10, la han dado en llaman varios medios de comunicación estos días la última romántica de la política española. Me hace gracia sobre todo lo de "última" porque yo creo que lo que ella y otros iniciaron desde Plataforma Pro y luego con la fundación de UPyD, hace apenas cuatro años, fue el comienzo, donde se hubo muchos primeros y donde se hicieron, dijeron y escribieron muchas nuevas cosas. Cuando calificas de "último" te estás refiriendo más bien a que algo se acaba. Si esta asociación de ideas se ha querido hacer intentando dar un mensaje de que si ella, Rosa, es la última de ese romanticismo que bendito sea, para dar a enteder que el partido que lidera, Unión Progreso y Democracia, es el último intento de esta última romántica, se han equivocado de pleno. Tras ella están miles de románticos, ciudadanos, afiliados, simpatizantes de UPyD que creen que otra manera de hacer política es posible. Que el voto es un ejercicio de elección informada y que por eso, por este principio democrático que guia nuestra joven democracia, merece la pena trabajar para garantizar la Igualdad de todos los españoles y su progreso en democracia, en las mismas condiciones, con las mismas oportunidades para todos ellos en toda España. Digo ellos, pero somos nosotros. Los ciudadanos de este Estado, esta País, que es España donde sí, señores de los medios de comunicación, apenas hace cuatro años nació un partido diferente, en tamaño pequeño, pero grande en principios y metas, de ámbito nacional, inéquívocamente nacional en un panorama en que el que ya no hay un partido así, por mucho que se quieran llamar así. Hoy en día el carácter nacional ha sido relegado por los viejos partidos tan solo al ámbito de comicio electoral. Como se presentan en toda España son nacionales. Pues no. La realidad se alía con el romanticismo para fortuna de los ciudadanos españoles. Los románticos pegan aún más los pies al suelo. Su sentido común les grita que un ámbito nacional no es presentarse formalmente en todo un Estado, sino decir lo mismo en todo el Estado, presentarse a toda España bajo el mismo nombre, con las mismos principios, ideas y propuestas en todas las Comunidades Autónomas españolas. Pero esto hoy no lo escrito yo, afiliada de UPyD, porque crea que mi partido es la mejor opción que los ciudadanos pueden elegir el próximo 20 de noviembre en las urnas, que lo creo. Lo escribo porque creo que un partido debe ser opción si es un instrumento de servicio al ciudadano, y no a sí mismo, como lo son los viejos partidos de nuestra joven democracia. UPyD es un instrumento al servicio del ciudadano y si alguna vez deja de serlo, simplemente deberá desaparecer. Hoy escribo esto no por benefiar a mi partido, que también, sino para poder decirte a tí, que me lees, que cuando eligas lo hagas por tí, no por beneficiar, y menos por castigar a unos o a otros. No votes a UPyD por beneficiar a UPyD sino por beneficiarte tú. No votes al PP por castigar a PSOE, porque te estarás castigando tú mismo, al votar a quienes ya han tenido muchas oportunidades de arreglar los problemas de nuestro país y no lo han hecho por seguir viviendo del Estado que pagamos todos. Así hoy, como ves, como ven, señores de los medios de comunicación, hoy escribe esto una romántica empedernida, que lo seguirá siendo sin complejos y por ella misma, no porque nadie la califique.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Es el momento de Tomar La Palabra

Ha comenzado la campaña electoral de las Elecciones Generales del 20 de Noviembre de 2011. Son unas elecciones muy diferentes a otros comicios anteriores por muchos motivos. Uno de ellos es la intromisión con fuerza de Unión Progreso y Democracia, UPyD, en el panorama político español. Los españoles nos jugamos mucho en estos comicios, son nuestra oportunidad de decirles, a través de nuestro voto, muchas cosas a nuestros políticos. Es el momento de que los españoles hablemos antes estos malos tiempos y los muy inciertos que quedan por venir. Es el momento de que hablemos. Tú, como ciudadano español, puedes Tomar La Palabra. Vota UPyD

martes, 7 de junio de 2011

Menos mal que aún no me tengo por sabia

Sino la frase elegida ayer, 7 de junio, en la página web de UPyD me hubiera hecho colapsar según la leí:

"El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y una cobardía ceder el paso a los indignos" (Epícteto).


Menos mal, como digo, que, en los albores de mis treinta y muchos, no me tengo por sabia, ni creo nunca que me califique a mí misma como tal, pero es cierto que Epícteto (y Miguel Flores, al enviar esta cita) me han hecho sentirme un mucho culpable.

De haber dado ese paso adelante, tal vez en mi municipio, podríamos haber presentado la coherencia de UPyD a los ciudadanos en forma de candidatura. Pero no lo día. Puse por delante otros pasos adelante ineludibles en la vida de cualquier ciudadano. Buscamos otras opciones, pero las fuerzas eran aún escasas, cada vez más, pero aún escasas para reunir los requisitos que una candidatura de UPyD se exige a sí misma.

Digo que me siento culpable por no haber dado ese paso adelante ahora. He elegido darlo, como afiliada a este partido, a este instrumento del ciudadano que es Unión Progreso y Democracia, en otros sentidos. Mi sentido de la responsabilidad me decía que el "paso adelante" tan concreto, como podía ser candidata en localidad, había de esperar (si es que llega el caso y no hay otros candidatos que los afiliados estimen más capaces llegados el caso).

Pero tal vez no es culpabilidad. Tal vez es pena por ver que mi pueblo queda en manos de una alternancia exacerbada, con un Ayuntamiento bicolor, azul y rojo, más polarizado si cabe de lo que ha venido estando, y por lo que eso va a significar para mis vecinos.

Y es que una verdadera paso adelante, un efectivo y concreto paso adelante no se puede materializar sin un conjunto de individuos, sin una base social. Detrás del sabio que da la cara, que asume responsabilidad y compromiso de servicio público, es indispensable que haya sabios que den a diario ese "paso adelante" participando en la vida pública de una manera real, regenerando la Política de este país granito a granito. De ésos, en mi pueblo, tenemos que ser aún más. UPyD es una materialización de ese compromiso ciudadano, sin él no existe.

En el Gobierno de mi pueblo ha habido, y habrá, indignos. En unos sitios seguirán un tanto más libres de campar a sus anchas un poco más, en otros muchos sitios se les ha acabado la manga ancha. Porque, ésta que no se piensa sabia, y otros muchos unidos en el sentido común, queremos participar.

Me vienen a la memoria las palabras del esclavo africano a Máximo, en la película "Gladiador", cuando el General le revela que su mujer y su hijo le están esperando en el otro mundo: "Los verás de nuevo… Pero Aún NO… AÚN NO…" Veré, veremos, mis vecinos y yo, de nuevo la cordura y la sensatez regresar al Gobierno de nuestro pueblo, a nuestro Ayuntamiento, pero … "AÚN NO"… 
para mi otro pueblo, el primero y último, el español, el cambio ya ha empezado. Parte de ese cambio es magenta y se llama UPyD.

Nieves M. Martín


jueves, 26 de mayo de 2011

Tras la resaca... a trabajar ¡más!

Ahora toca demostrar, a unos más que a otros si lo que hasta ahora han sido palabras, se traduce en actos coherentes.
Y para ello un camino, incrementar trabajo y esfuerzo, pero incrementarlos por un cauce adecuado... el que ya nos marcamos en estos tres años.
Ahora a trabajar ¡más!

lunes, 21 de marzo de 2011

Hasta arriba y más allá

y todo con la ilusión de que este 22 de mayo cambién las cosas en este país, que empiece un cambio profundo... el comienzo del fin... la marea magenta va a llegar con fuerza... y va limpiar esta playa descuidada, poquito a poco...

martes, 22 de febrero de 2011

¿Donde estabas el 23 F? Yo, en casa, asustada

Tenía siete años pero tengo grabadas a fuego las imágenes, las palabras, las sensaciones de aquella tarde.

Una tarde normal. Hacer los deberes. Mamá ayudándome, a mí y a mis hermanas, de 5 y 4 años -aprendí los principales ríos españoles con cinco años, y la vara de la profe presidiendo el aula mientras los recitabas de memoria-.

Mi madre encendió la tele -blanco y negro-. Votaban la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo. Yo solo sabía que veía a esos señores tan serios sentados en aquella sala tan seria, y que todo eso -más por lo que me no contaba mi padre que por lo que me decía, y por lo que oía a mis abuelos y tíos- era muy importante aunque fuera muy aburrido.

Entonces pasó algo. Movimiento... No se veía bien la imagen que sale siempre... Sonó el teléfono. Era mi padre, que estaba de servicio esa noche. Solo oí que mi madre, con el rostro preocupado como no la había visto hasta entonces le decía a mi padre, en su tono serio y contundente de siempre: "Tú verás lo que haces, pero yo cojo a los niños y me voy al pueblo". Mi padre siguió hablando al otro lado.

Yo seguía mirando la tele, y miraba a mi madre. Recuerdo que mis hermanos estaban allí, todos más que pequeños que yo, pero no tengo ninguna imagen clara de ellos. Todo era que mi cabeza me decía: "pasa algo muy grave, algo malo, y tiene que ver con los señores de la tele y papá".
Nos fuimos a dormir. No sé cómo durmió mi madre.

Después supe cómo lo paso mi padre... mal. Aquella llamada que hizo a mi madre fue para decirle lo que había pasado y que los llevaban a la puerta del Congreso, que no sabía qué iba a pasar pero que él estaba bien.

Mi madre esperó, ¡Cómo no iba a esperar! Esperó en su casa, como la mayor parte de los españoles, con el corazón en vilo porque las cosas podían cambiar a peor pero, más que nada, porque su marido estaba allí, frente al Congreso, sin saber si al día siguiente estaría detenido -o algo peor-.

Que al día siguiente su marido fuese militarizado de nuevo era lo que menos le preocupaba. Bajo un regímen u otro sus cuatro hijos y su marido tenían que poder vivir. La enseñaron que la política era mala y peligrosa, porque se llevó por delante a media familia antes y durante la guerra, y porque su padre estuvo preso dos años, paliza día sí, día también por servir en el bando perdedor de aquella contienda.

Ya entonces no entendía a mi madre en aquella postura, como no entendía a la familia de mi padre renegando de él entre dientes por elegir aquel oficio aún en el anterior régimen, con nómina segura para alimentar bocas pero arriesgado cada día, no entendía a mi padre, nadando entre unos y otros, sin opinar, sin abrir la boca, trabajando y guardándose sus opiniones hasta que fuimos mayores.

Aquel rato, viendo a mi madre con el auricular aferrado, viendo frente a la tele su expresión: "¿qué va a pasar?"... lo tengo grabado a fuego.

Tal vez por aquella noche, tal vez por la posición de unos y otros en mi familia frente a la política, tal vez por aquel cigarrillo que mi padre ofreció al guardia civil mientras uno y otro hacían guardía aquella noche frente al Congreso, tal vez fue que me interesó siempre la Política, y por ese interés fue que llegué a la conclusión de la importancia de una Política bien entendida, de una sana Política practicada en Democracia entre Ciudadanos.