jueves, 26 de mayo de 2011

Tras la resaca... a trabajar ¡más!

Ahora toca demostrar, a unos más que a otros si lo que hasta ahora han sido palabras, se traduce en actos coherentes.
Y para ello un camino, incrementar trabajo y esfuerzo, pero incrementarlos por un cauce adecuado... el que ya nos marcamos en estos tres años.
Ahora a trabajar ¡más!

lunes, 21 de marzo de 2011

Hasta arriba y más allá

y todo con la ilusión de que este 22 de mayo cambién las cosas en este país, que empiece un cambio profundo... el comienzo del fin... la marea magenta va a llegar con fuerza... y va limpiar esta playa descuidada, poquito a poco...

martes, 22 de febrero de 2011

¿Donde estabas el 23 F? Yo, en casa, asustada

Tenía siete años pero tengo grabadas a fuego las imágenes, las palabras, las sensaciones de aquella tarde.

Una tarde normal. Hacer los deberes. Mamá ayudándome, a mí y a mis hermanas, de 5 y 4 años -aprendí los principales ríos españoles con cinco años, y la vara de la profe presidiendo el aula mientras los recitabas de memoria-.

Mi madre encendió la tele -blanco y negro-. Votaban la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo. Yo solo sabía que veía a esos señores tan serios sentados en aquella sala tan seria, y que todo eso -más por lo que me no contaba mi padre que por lo que me decía, y por lo que oía a mis abuelos y tíos- era muy importante aunque fuera muy aburrido.

Entonces pasó algo. Movimiento... No se veía bien la imagen que sale siempre... Sonó el teléfono. Era mi padre, que estaba de servicio esa noche. Solo oí que mi madre, con el rostro preocupado como no la había visto hasta entonces le decía a mi padre, en su tono serio y contundente de siempre: "Tú verás lo que haces, pero yo cojo a los niños y me voy al pueblo". Mi padre siguió hablando al otro lado.

Yo seguía mirando la tele, y miraba a mi madre. Recuerdo que mis hermanos estaban allí, todos más que pequeños que yo, pero no tengo ninguna imagen clara de ellos. Todo era que mi cabeza me decía: "pasa algo muy grave, algo malo, y tiene que ver con los señores de la tele y papá".
Nos fuimos a dormir. No sé cómo durmió mi madre.

Después supe cómo lo paso mi padre... mal. Aquella llamada que hizo a mi madre fue para decirle lo que había pasado y que los llevaban a la puerta del Congreso, que no sabía qué iba a pasar pero que él estaba bien.

Mi madre esperó, ¡Cómo no iba a esperar! Esperó en su casa, como la mayor parte de los españoles, con el corazón en vilo porque las cosas podían cambiar a peor pero, más que nada, porque su marido estaba allí, frente al Congreso, sin saber si al día siguiente estaría detenido -o algo peor-.

Que al día siguiente su marido fuese militarizado de nuevo era lo que menos le preocupaba. Bajo un regímen u otro sus cuatro hijos y su marido tenían que poder vivir. La enseñaron que la política era mala y peligrosa, porque se llevó por delante a media familia antes y durante la guerra, y porque su padre estuvo preso dos años, paliza día sí, día también por servir en el bando perdedor de aquella contienda.

Ya entonces no entendía a mi madre en aquella postura, como no entendía a la familia de mi padre renegando de él entre dientes por elegir aquel oficio aún en el anterior régimen, con nómina segura para alimentar bocas pero arriesgado cada día, no entendía a mi padre, nadando entre unos y otros, sin opinar, sin abrir la boca, trabajando y guardándose sus opiniones hasta que fuimos mayores.

Aquel rato, viendo a mi madre con el auricular aferrado, viendo frente a la tele su expresión: "¿qué va a pasar?"... lo tengo grabado a fuego.

Tal vez por aquella noche, tal vez por la posición de unos y otros en mi familia frente a la política, tal vez por aquel cigarrillo que mi padre ofreció al guardia civil mientras uno y otro hacían guardía aquella noche frente al Congreso, tal vez fue que me interesó siempre la Política, y por ese interés fue que llegué a la conclusión de la importancia de una Política bien entendida, de una sana Política practicada en Democracia entre Ciudadanos.

lunes, 7 de febrero de 2011

Memorias de Adriano

"Advierto una objeción a todo esfuerzo por mejorar la condición humana: la de que quizá los hombres son indignos de él. Pero la desecho sin esfuerzo (...)"
Esto lo escribía el emperador en los primeros tiempos de la era que luego se llamó cristiana. Sí, quizá los hombres son indignos del esfuerzo por mejorar su condición, sí... es harto probable... pero sin embargo, el emperador, y tantos detrás de él, hemos seguido desechando sin esfuerzo esa objeción... gracias a que, como él decía "el género humano no se reduce a una sola cabeza ofrecida al cuchillo"...
A mis 37 años sigo creyendo, lo creo con más fuerza cuanto más constato la parte de quimera que lleva implícita, en que se puede mejorar, que la meta es intentar siempre mejorar... sin obsesionarse por perfecciones ilusiorias, y sin cejar en el principio vital de avanzar para mejorar... para mejorar la vida, presente y futura de mis semejantes... amargada a ratos porque sé que lo que persigo apenas si tocará mi ser sino para pedir esfuerzos... y sin embargo, saber que llega, por ínfima que sea el resultado... que llega la mejora... será la recompensa...
En algunos instantes alejo la mirada, el interrogante viaja... ¿Cómo nos estudiarán en los colegios dentro de cien años? Esos niños de dentro de cien, de doscientos años ¿Podrán estudiar que por fin en este país un semilla de cambio y mejora dio fruto sin malograrse por el camino? Mi esperanza es que sí. Y mi trabajo se nutre de esa esperanza... aunque la condición humana nos hiciese indignos de ello... supongo que incluso la rebelión llegá más allá cada día... me rebelo, como Adriano a esa objeción, a esa constatación de lo innoble y mezquino de todos nosotros... y me obstino en equilibrar la naturaleza misma de nuestro ser...

¿Como nos estudiarán las generaciones futuras? Cuando me lo pregunto se me acerca, se hace casi tangible que estaremos allí, en los libros del futuro, bits de Historia.
Seremos apenas unas líneas de texto para introducir el que explicará los grandes cambios que este país necesita...:
"UPyD se la considera la primera de señal del cambio ético, político y moral que va experimentar la sociedad española en el siglo XXI..."
... y ya si mi mente se emborracha y se empalaga de rosa (magenta):
"La regeneración del mensaje de esa formación política, UPyD, y los gobiernos de esta formación en los años siguientes fueron uno de los cauces para el cambio ético, político y moral que va experimentar la sociedad española en el siglo XXI...".
Uno de los regalos de esta vida es soñar... para mejorar...

jueves, 20 de enero de 2011

Hablan de UPyD por mucho que no quieran

Desayunos de TVE 1 de esta mañana, 20 de enero de 2011.
Anabel Díez, periodista de El País, argumenta sobre lo impensable que es "devolver competencias al Estado"... y se atora porque cuando quiere ejemplificar -su misma argumentación la encauza a que no es impensable sino posible- sus procesos mentales la llevan a una siglas y un nombre... se atora... silencio de un segundo... se le nota que no quiere verbalizar pero ya es tarde, si no lo dice el silencio va a ser de esos que se notan mucho, y si no los suelta corre el peligro de perderse en su propio laberinto de palabras..., y AHÍ VA: "algunos como UPyD y Rosa Díez, quizá hablen de esa devolución de competencias".... ¡ajá!!!! lo ha dicho.
¡Ella no quería señores!!! ¡Ella NO quería!!..pero lo ha dicho.
Lo ha intentado camuflar tras un "quizá"... intentado minimizar, ningunear... cuando ella y otros muchos periodistas saber que la devolución de ciertas competencias básicas al Estado es parte muy importante en nuestras propuestas y programa... no ha mencionado a nadie más... algunos, esos algunos que hablan de devolver competencias al Estado éramos, en su discurso de esta mañana, nosotros, solo nosotros...

Lo que me he reído gracias a esos segundos de TV, y lo bien que me ha sabido la tostada con tomate y aceitito de oliva... ¡mejor que ningún día!

miércoles, 19 de enero de 2011

Ganas de UPyD, Coherencia de UPyD

Martes 18 de enero. Aeropuerto de Barajas. Un vecino de Daganzo de Arriba, población de Madrid, se encuentra con Rosa Díez. Hablan unos minutos. Él le pregunta sobre la presencia de Unión Progreso y Democracia en su municipio para las elecciones municipales de mayo 2011.
Ella le contesta que "estamos intentando presentarnos en el máximo de poblaciones" pero que no podemos presentarnos en todos porque somos aún un partido pequeño.
Dos horas más tarde ese mismo ciudadano coincide, ya en su pueblo, con la coordinadora de UPyD en su zona, vecina también de Daganzo, y le comenta el encuentro con Rosa y lo que han estado hablando. Y recibe la misma respuesta: "Rosa te ha dicho lo que llevamos meses diciendo... yo te lo acabo de explicar... UPyD no se va a presentar por presentarse. Aquí en Daganzo, como en muchos otros pueblos de Madrid, y de toda España, no podemos presentar un candidatura si no tenemos afiliación suficiente, si no tenemos asiento suficiente en la localidad porque sin ese calado social ¿Cómo vamos a desarrollar un trabajo coherente e eficaz durante cuatro años? El reto no son las cadidaturas, el reto es aportar trabajo, constancia, coherencia para los ciudadanos desde el proyecto de UPyD".
Me mira y asiente. "Es triste que no podáis, porque tendríais en vuestras manos la gobernabilidad de Daganzo, pero tienes razón, debéis poder trabajar, no se trata de llegar por llegar".
Ésta que escribe es esa coordinadora de Daganzo. Esa afiliada a UPyD que ve como en su pueblo Unión Progreso y Democracia no podrá acceder al Ayto. en mayo por coherencia con un proyecto, que es nacional para todos los ciudadanos en todas las localidades. Ésta que es escribe es esa afiliada que lleva tres años trabajando para poner por delante a otras poblaciones, porque es lo mejor para el conjunto de los ciudadanos si quieren que la coherencia de UPyD, y la revolución que su programa trae consigo, llegue de verdad a las instituciones.
En Daganzo de Arriba hay muchas ganas de que UPyD llegue al Ayto. Al igual que en el resto de Aytos en los que trabaja el pequeño Consejo Local de Ámbito Comarcal -11 municipios del Valle del Jarama-. Pero la respuesta en estos municipios y en el resto es la misma. La que dio Rosa Díez a este ciudadano, la que dio ésta que escribe a ese mismo ciudadano.
Y eso se llama coherencia. Que la Portavoz Nacional de un partido político y la coordinadora de un pequeño consejo den la misma respuesta cuando apenas si se conocen, todo porque ambas trabajan en llevar al ciudadano un proyecto común.